Afuera sigue lloviendo

Y van encajando las piezas del tiempo
Y del tiempo que cambia a toda hora, no encaja el paraguas que no traigo.
Y los pasos se aceleran, también los corazones y las canciones en mis oídos, mientras los anteojos se resbalan y se empañan y me empeño en guardarlos.
Tengo sed, pero tampoco lo estoy tanto como para tomar directamente de la nube. Mojado por fuera seco por dentro. También sé que no me caerá directamente de las nubes. Lo sé.
Y van encajando los minutos dentro de las horas y los besos en los besos, las bocas y las manos, las manos y los labios. Van.
Después de todo no me empapé como pensaba. Solamente ríos de luces titilantes y permanentes, automóviles aullando inútilmente. Y es la lluvia que cae, que ahora regresa y es la primera en muchos días y ni siquiera llegó a ser fuerte.
Y caminaremos por otras calles, deambulando por la ciudad. Extendiendo el paraguas que no llevaba, cambio de canción y me doy cuenta que el tiempo no encaja, se detiene. Ya no encajan las piezas y solamente queda esperar, mientras tanto, afuera, sigue lloviendo.

Comentarios

  1. A todos nos pasa , creemos que encontramos la pieza que justo encaja , pero al colocarla te das cuenta que no es , y si la vida continua , solo hay que seguir otro camino!

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