Asedio

El asedio que representa tu mirada de frente, que hace migrar los ojos de tu alma y de tu corazón hacia mis brazos abiertos y que soltar tu cuerpo sea una amenaza para mis emociones.

Qué tanto dolor soporta una mirada, será el suficiente para poder derretir lo que ahora soy.

Lento y sutil aliento que brota de tus labios, húmedo y taciturno. No dejo que te acerques más, por si tienes algo que decir.

Ahora tu presencia completa me asedia, arremolinando tus palabras, tus ojos y tus labios a los míos.

La amenaza de soltar tu cuerpo se disipa, estamos construidos de pedazos y recuerdos reconstruidos por ilusiones; y el mismo miedo nos transforma. El asedio se vuelven encuentros espontáneos, esperados y recordados y nos vemos y nos sentimos.

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