Los niños con presente
Los niños con presente
De vez en cuando merodeamos lugares con el único propósito de pasar y cuando me refiero pasar, lo digo con el mero significado de pasar el tiempo, distraernos y hacer más corto el trayecto de nuestro punto A hacia el punto B y demás letras del abecedario. Uno de tantos días sin hacer ninguna clase de interacción social con alguna persona dentro del transporte público, me llamó la atención un niño, de unos 10 o 12 años, me fue muy difícil distinguirle la edad.
La tarde se estaba convirtiendo en noche, pero la claridad decía lo contrario. El niño vestía con pantalón formal de uniforme escolar, camisa blanca que se distinguía debajo del suéter verde cuello V. Me distrajo la gorra que llevaba puesta, ya que desentonaba con la formalidad y el color del uniforme. La mayoría de las personas dentro del transporte íbamos de pie, a excepción de los demás que iban sentados cómodamente... o durmiendo, el niño estaba sentado sobre una base que forma parte del escalón para subir a uno de los asientos, específicamente él estaba cerca del área de la puerta, pero traía una mirada peculiar, taciturna, demasiado madura para su edad.
No tardé demasiado en darme cuenta de la realidad, el niño estaba enfermo. No había más qué decir, el niño cubría su cabeza con la gorra, porque su cabeza carecía de cabellos. Momentos después, tuve el atrevimiento de preguntarle si se sentía bien, su mirada me dijo lo contrario de lo que me respondió con su voz, me dijo que estaba bien. Unos minutos antes con los codos apoyados en las rodillas y sus manos cubriendo sus ojos y frente, me hicieron preguntarle si se sentía bien.
Me preocupó y admiró al mismo tiempo, él va a tomar sus clases, se va y regresa solo a la escuela, aguanta las horas pico escolares que coinciden con las horas pico laborales en este país. No sé qué pasó con el niño, solamente que sé que no es el futuro, él no forma parte de ese futuro si no nos preocupamos y nos hacemos responsables y que hagamos algo para hacer de este nuestro metro cuadrado algo mejor y que se sienta como si fuera una hectárea.
Son los niños con presente, de esos que disfrutan sin tomar en cuenta cuánto tiempo podamos estar aquí, de esos que no se la pasan jugando frente a una pantalla, de esos apáticos que pierden su presente por un futuro solamente porque llegan a él en automático.
A todos los niños con presente que disfrutan el hoy para poder ser adultos con presente y estar presentes.

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