¿Por qué nos levantamos cada día?

¿Por qué nos levantamos cada día?

¿Por qué nos levantamos cada día?
Muchos dirán que para llevar el sustento a su hogar, para pagar las deudas y otras cosas que van en la misma línea.
Me puse a pensar de manera casi incesante durante los últimas semanas. No puede ser que las respuestas ante esta interrogante sean tan banales.
Esperaría que un buen grupo de personas tuviera respuestas más trascendentales que solamente pagarle a alguien más.
Repasando y haciendo un pequeño análisis respecto a lo comentado, ¿Qué es lo primero que hacemos al iniciar el día, al levantarnos? Abrir los ojos, obviamente. Revisar si la alarma del celular no se desconfiguró y nos da unos minutos más para pensar horizontalmente.
Luego de haber averiguado si no es domingo, nos apresuramos a bañarnos, cepillados los dientes, comemos a la carrera y el café está demasiado caliente como para tomarlo en unos pocos sorbos...lo dejamos.
¿Olvidé las llaves? -No, aquí las llevo.
El teléfono, el teléfono...¡Aquí está! Y salimos de nuestras casas rumbo al trabajo y de repente... empieza una llovizna, que si nos apresuramos, llegamos sin empaparnos. Y es que aquí llueve por todos lados, menos verticalmente.
¿Y el bus? -No ha salido todavía. A esperar a que arranque y que se apure que... -¿Por qué no bajan las ventanas? Ni siquiera está lloviendo tan fuerte. Creo que se quieren ahorrar el sauna. Y no hay asientos disponibles. A pesar de todo, inicia la marcha...lenta, lenta, no y ahora ¿Por qué para?
Tras el recorrido lento del primer transporte, bajamos y hay que abordar el siguiente y aguantar los gestos, los empujones, los olores. Al final, llegamos a nuestro destino. A hacer lo que se debe hacer, pero hay que tomarse el café que casi ni probamos en casa.
Aunque eso no responde a mi pregunta inicial. En realidad sólo es una de las cosas que nos absorbe más tiempo durante el día y tratar de cambiar esa rutina, supone un enorme esfuerzo. Trabajamos, esperando un sueldo que nos ayude a mitigar nuestras carencias económicas y con ello tal vez acariciar un poco más de cerca esos sueños que hemos dejado dormir por mucho tiempo. Dormir-comer-trabajar-reír-observar-escuchar-regresar. Tal vez a estudiar en el tiempo disponible luego del trabajo; o cuidar el o los hijos; ir al cine; a algún concierto o ver televisión o navegar por internet hasta que sea hora de dormir para empezar el ciclo de nuevo.
Me preocupa demasiado lo que esté haciendo para estar cada vez más cerca de lo que quiero hacer, donde quiero estar y con quienes compartir ese sueño o éxito.
Basta con iniciar siempre hoy, solamente hoy. Es difícil, tortuoso, tedioso y otros sinónimos más, pero no haremos lo que deseamos hacer si seguimos, si sigo haciendo lo mismo.
Lo mejor será que me haga la misma pregunta cada día, hasta que tenga la respuesta correcta y que no me deje ni un sólo espacio para la duda y cambiarla.
¡¿Por qué no habría de hacerlo?!

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