Se fue la tarde

Se fue la tarde

La cabeza remueve sus pensamientos en un constante ir y venir;
atravesando de manera impaciente
todos sus recuerdos vertidos.
Reanudando la marcha,
camina y camina
con rápidos destellos de momentos
y luego descansando,
poco a poco aminorando
y calmando el ritmo.
Se fue, allá va otro atardecer
ganado y perdido a la vez.
Se comunicó conmigo de nuevo,
como cada tarde;
Presté atención ésta vez,
atesoré cada milésima de segundo,
la cadencia,
el ritmo,
su luz;
era impasible,
importante e hipnótica su imagen.
¿Cuánto fue?
- dos, tres, cinco minutos;
nacer y morir
y volver a nacer más tarde.
¡Yo qué sé!
Nubes que van creciendo,
desapareciendo y volviendo a crecer,
degenerarse y volverse nada;
persistiendo, resistiendo,
muriendo, sangrando y naciendo.
¡Cuánto tiempo más pasará!
¡Por cuánto tiempo más soplará el viento!
Se irán lejos, se quedan cerca, husmeando, humeando, humedeciendo;
Lloviendo, sonrojadas llorando.
Se irá un tiempo su resplandor, con ella,
la soledad.
Sumergiendo las penas
en la cuneta congestionada,
va removiendo sus entrañas.
Recordando los majestuosos celajes
que una tarde hicieron
su luz y su temor,
viendo cara a cara al águila y al sol.

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