Silencios
domingo, 7 de febrero de 2016
Silencios
¿Por qué las tardes de domingo son así?
Lejanos recuerdos acercándose súbitamente por la esquina de la calle melancolía y la avenida nostalgia.
Lejanos recuerdos acercándose súbitamente por la esquina de la calle melancolía y la avenida nostalgia.
Moviéndose constantemente, deambulando por aquí y por allá,
hasta posarse en la moribunda tarde.
hasta posarse en la moribunda tarde.
Esas horas detenidas, con ese sonido abrumador, silencios y pausas, sin ruidos y sin el tormento del día a día.
Las personas se han ido o ni siquiera salieron; esperando poder descansar, ante la inminente presencia de una nueva semana.
Escuchando ese sonido sordo que se acentúa cada vez más, acompañado de ese sueño pesado que nos vuelve inútiles y pesados, pero así han sido los domingos.
Probando salir de esa rutinaria manera de sobrevivir a la tarde, que viene así, tarde. Cuando menos se le espera y aparece con el candor del mediodía, con el sonido agonizante de los motores que dentro de poco tiempo darán lugar a la quietud de ese momento del día, en el que llega a
su final y mueren parcialmente, el abrumador delirio del recuerdo y la sutileza de haber llegado hasta aquí.
su final y mueren parcialmente, el abrumador delirio del recuerdo y la sutileza de haber llegado hasta aquí.
Quedan únicamente el café de la tarde gris y esas pláticas lejanas que se escuchan y sirven para volver a recordar y saber que otra vez vendrá ese sonido que se acerca y se vuelve distante a la vez y nos dará el poder para disfrutar cada instante.

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