Nuevo año nuevo

Por quienes se fueron,
Por quienes no están, 
Por quienes siguen, 
Por quienes se van. 
Por los que estamos, 
Por quienes somos. 

366 días, de los cuales más de nueve meses hemos pasado de la incertidumbre y la histeria al desconsuelo y la esperanza. 

Tiempo que nos ha permitido aprender más de nosotros mismos, de los demás, de nuestro alrededor. 

Muchos le echan la culpa al año 2020, que más que una medida de tiempo, ahora es una maldición pronunciarla y nada más alejado de la realidad. Igual habría sido en 2019 o 2018, con algunas variantes y son cosas que no tienen nada que ver, pero las personas a lo largo de la historia han hecho lo mismo, una y otra vez, crear un aura de fantasía acerca de lo que no podemos explicar o se sale de nuestras capacidades cognitivas.

Ha pasado desapercibido el hecho que, psicológicamente habrá secuelas en la población, en unos más que en otros, pero al final secuelas. Algo que repercutirá tarde o temprano, viendo destellos de histeria y depresión por doquier, algo que deberá ser atendido como cualquier otra enfermedad. 

Además, las consecuencias de las prohibiciones y los resultados en la economía, fluctuaciones entre recesión y superávit en las distintas partes del mundo y actividades económicas. Un futuro postapocalíptico muy distinto del ejemplificado en las salas de cine, actividad que también fue golpeada por las prohibiciones.

Dejemos de echarle la culpa a otros y seamos capaces de responsabilizarnos de nosotros mismos. No sigamos odiando a la representación de una vuelta al sol en la que sucedieron cosas, que como humanidad ya hemos vivido, claro, con diferentes matices y muchas cosas a la vez. No sigamos gritándole a la nube, que sólo demostramos impotencia. 

No se trata de que el año sea bueno o malo, eso es absurdo, solamente existe la voluntad de hacer o no las cosas. De cada uno depende que podamos ser espectadores y actores de otra vuelta al sol. 

¡Feliz fin de año y feliz año nuevo! 


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